IA contra el cambio climático: la tesis premiada que prepara los puertos del futuro

El aumento del nivel del mar, los temporales más intensos y la transformación de los patrones de oleaje obligan a repensar el futuro de los puertos.

Madrid 22 de junio. de 2026

Nerea Portillo, premiada por una investigación que utiliza inteligencia artificial para preparar los puertos frente al cambio climático

La adaptación de las infraestructuras costeras al cambio climático se ha convertido en uno de los grandes desafíos de la ingeniería marítima. El aumento del nivel del mar, los cambios en los patrones de oleaje y la creciente frecuencia de fenómenos extremos obligan a replantear cómo se diseñan y gestionan puertos y zonas costeras. Ese es justamente el foco del trabajo de la investigadora de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) Nerea Portillo, distinguida en marzo de 2026 con un importante premio de la Fundación José Entrecanales Ibarra por una tesis que combina ingeniería marítima e inteligencia artificial para anticipar los efectos del cambio climático.El reconocimiento, compartido con el investigador Javier Vaca Cabrero, supone un importante respaldo a una línea de investigación que Portillo lleva desarrollando desde hace cuatro años. Más allá del prestigio académico, el galardón ha abierto nuevas oportunidades de colaboración entre ambos investigadores. “Gracias a este premio me he puesto en contacto con Javier y planeamos hacer algunos trabajos juntos. Es un reconocimiento a un trabajo que vengo haciendo hace cuatro años”, explica Portillo.La tesis se centra en una cuestión clave para el futuro de las infraestructuras marítimas: cómo afectará el cambio climático a los puertos y qué herramientas pueden desarrollarse para adaptarlos con suficiente antelación. La principal novedad del trabajo reside en la incorporación de modelos de inteligencia artificial a un ámbito que históricamente ha dependido de complejas simulaciones numéricas. “Mi tesis es sobre la adaptación de los puertos y costas al cambio climático. La parte más innovadora está relacionada con la aplicación de modelos de inteligencia artificial”, sintetiza la investigadora, que también destaca el valor que tiene este tipo de reconocimientos para quienes desarrollan su carrera en el ámbito científico: “El premio me da visibilidad, hace que conozca a otra gente que trabaja en el mismo campo que yo y es una señal de que estás haciendo las cosas bien”.

De los modelos numéricos a la inteligencia artificial

Durante mucho tiempo, la ingeniería marítima ha utilizado modelos numéricos para simular el comportamiento del mar y predecir cómo responderán las infraestructuras ante distintos escenarios. Estas herramientas continúan siendo la referencia del sector, pero requieren enormes capacidades de cálculo y tiempos de procesamiento considerables. “Hasta 2020 casi todos los modelos eran numéricos. Ese año empezaron a desarrollarse modelos de inteligencia artificial y nosotros comenzamos a trabajar con esas herramientas”, recuerda Portillo.A partir de esa evolución tecnológica, la investigadora desarrolló una metodología integral basada en inteligencia artificial destinada a evaluar el impacto del cambio climático sobre los puertos. “La columna vertebral de nuestro trabajo es el desarrollo de una metodología integral basada en modelos de inteligencia artificial para estudiar cómo afecta el cambio climático a los puertos”, explica.

Cuatro modelos para entender el futuro de un puerto

La investigación tomó como caso de estudio el puerto de Valencia, uno de los principales enclaves marítimos del Mediterráneo. Para abordar el problema, la investigadora española desarrolló cuatro modelos diferentes que analizan distintas fases del comportamiento del oleaje y de las infraestructuras portuarias.El primero se centra en caracterizar las condiciones marítimas de partida. “Cuando estudiamos cómo va a afectar a un puerto la ola, que está variando justamente por el cambio climático, lo primero que tenemos que hacer es coger los datos del fondo del mar, porque si los tomamos de una zona cercana al puerto están alterados por las estructuras y por algunos otros procesos”, detalla.A partir de ahí, un segundo modelo analiza cómo se propaga el oleaje desde mar abierto hasta el interior del recinto portuario. El tercero evalúa la respuesta de las infraestructuras y su capacidad para resistir escenarios más exigentes. Finalmente, un cuarto modelo estudia la operatividad del puerto y su capacidad para mantener la actividad en condiciones meteorológicas adversas.La última herramienta desarrollada fue precisamente una de las más destacadas del proyecto. “Es un modelo que premió Samsung y que sirve para predecir si habrá temporales a futuro: qué oleaje voy a tener dentro de una hora, dentro de tres e incluso dentro de 24 horas”, revela Portillo.

Investigación aplicada para resolver problemas reales

Aunque la inteligencia artificial avanza con rapidez, Portillo reconoce que todavía existen limitaciones.“Todavía no tiene el grado de precisión del modelo numérico, que lleva años en el mercado”, señala. Sin embargo, la investigadora de la UPM considera que estas herramientas evolucionan a gran velocidad y podrían convertirse en una alternativa habitual en los próximos años. “Los investigadores estamos trabajando en el desarrollo de una herramienta complementaria que en el futuro probablemente sustituya a los modelos numéricos”.Portillo insiste en que el éxito de estos avances depende cada vez más del trabajo conjunto entre distintas disciplinas. “Es muy importante trabajar en equipo y de forma interdisciplinar”, afirma. También defiende una relación más estrecha entre universidades y empresas para que los resultados de la investigación lleguen a tener impacto real. “Muchas veces la investigación se queda en investigación y nada más. Es uno de los grandes problemas. Y se soluciona colaborando con empresas”.

Competir en un contexto global

Portillo sitúa estos avances en un escenario científico cada vez más competitivo a escala internacional. Aunque considera que la ingeniería marítima española mantiene un buen nivel, reconoce que el peso de algunos países es cada vez mayor. “En ingeniería marítima, para los recursos que tenemos, estamos bien. Pero la realidad es que hoy haces una revisión bibliográfica y 80 de los 90 artículos que estudias provienen de China. Tienen producción en masa y muchos recursos”, apunta. .Lejos de interpretar ese fenómeno como una amenaza, la investigadora cree que obliga a optimizar capacidades y buscar nichos de especialización. “Tenemos que ver qué podemos hacer con los recursos que tenemos a mano”, concluye.El premio concedido por la Fundación José Entrecanales Ibarra reconoce precisamente esa combinación de innovación, aplicación práctica y capacidad para responder a algunos de los retos que plantea el cambio climático. Un trabajo que muestra cómo la inteligencia artificial empieza a abrir nuevas vías para proteger infraestructuras críticas en un entorno cada vez más incierto.