Álvaro Aguilera, Premio a la Mejor Tesis Doctoral de un ICCP por su investigación sobre movilidad compartida

¿Por qué unas personas usan coches, motos o patinetes compartidos y otras no? La tesis de Álvaro Aguilera, Premio a la Mejor Tesis Doctoral leída por un Ingeniero de Caminos (curso 2023-2024), lo analiza y propone herramientas para diseñar una movilidad urbana más sostenible e integrada.

Madrid 21 de octubre de 2026

La movilidad compartida ha dejado de ser una novedad para convertirse en un elemento habitual del paisaje urbano. Coches, motocicletas y patinetes compartidos forman ya parte de la oferta de transporte de muchas ciudades, aunque su implantación sigue planteando numerosos interrogantes: ¿quién utiliza realmente estos servicios?, ¿qué factores favorecen su adopción?, ¿cómo pueden integrarse con el transporte público para contribuir a una movilidad más sostenible?

A esas preguntas trata de responder la tesis doctoral de Álvaro Aguilera García, Key factors affecting the use of emerging shared mobility services in urban areas, defendida en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad Politécnica de Madrid y distinguida por la Fundación José Entrecanales Ibarra con el Premio a la Mejor Tesis Doctoral leída por un Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos durante el curso 2023-2024. El trabajo, dirigido por los profesores José Manuel Vassallo Magro y Juan Gómez Sánchez, constituye una aportación al conocimiento de la movilidad urbana desde una perspectiva aplicada, con implicaciones tanto para las administraciones públicas como para los operadores de estos servicios.

La investigación parte de una constatación: el rápido crecimiento de la movilidad compartida ha ido por delante del conocimiento científico sobre cómo utilizan realmente estos sistemas los ciudadanos. Cuando Aguilera comenzó a trabajar en este ámbito, el fenómeno apenas empezaba a consolidarse en España y todavía existían pocas evidencias sobre el comportamiento de los usuarios.

Justamente por eso la tesis no pretendía centrarse únicamente en un modo de transporte concreto, sino comprender el funcionamiento de la movilidad compartida urbana en su conjunto. El estudio analiza servicios de carsharing, motosharing, patinetes eléctricos compartidos y nuevos servicios de vehículos de transporte con conductor (VTC), siempre dentro del ámbito de los desplazamientos en la ciudad. Quedan fuera, por tanto, plataformas interurbanas como BlaBlaCar, ya que el objetivo era comprender los viajes urbanos de corta distancia y las decisiones que los ciudadanos toman en su movilidad diaria.

Para desarrollar la investigación se llevó a cabo una amplia campaña de recogida de datos y encuestas que permitió analizar el comportamiento real de los usuarios mediante modelos econométricos avanzados. Frente a otros trabajos centrados en la intención de utilizar estos servicios, la tesis pone el foco en los factores que explican su uso efectivo y en las diferencias existentes entre unas modalidades y otras.

Los resultados muestran que variables como las características sociodemográficas, la familiaridad con las tecnologías digitales, las condiciones del entorno urbano o la percepción de cada servicio influyen de forma significativa en su utilización. Lejos de existir un perfil único de usuario, cada modalidad presenta patrones propios que conviene conocer antes de diseñar políticas públicas o estrategias empresariales.

Una de las conclusiones que Aguilera considera más relevantes es que la movilidad compartida no debe analizarse de manera aislada, sino como parte del conjunto del sistema de transporte urbano. En su opinión, el verdadero potencial de estos servicios aparece cuando complementan al transporte público, no cuando compiten con él: "No queremos que los servicios de movilidad compartida sustituyan al transporte público. Lo que queremos es que lo complementen para alcanzar una movilidad más sostenible", explica.

Esa integración puede adoptar formas muy diversas. El investigador apunta, por ejemplo, la conveniencia de facilitar la conexión entre distintos modos de transporte mediante espacios reservados para vehículos compartidos junto a estaciones ferroviarias, intercambiadores o aeropuertos, favoreciendo así los desplazamientos de primera y última milla.

Del mismo modo, considera que las administraciones públicas disponen hoy de una oportunidad para diseñar políticas más eficaces gracias a la información que proporciona este tipo de investigaciones. Comprender dónde funciona mejor cada servicio, qué usuarios lo emplean y en qué condiciones permite orientar con mayor precisión las inversiones públicas y la regulación de cada modalidad.

Más allá de describir cómo utilizan los ciudadanos los servicios de movilidad compartida, Aguilera defiende que este tipo de investigaciones puede convertirse en una herramienta útil para quienes diseñan las políticas de transporte. "Lo que estamos haciendo puede servir para que se tomen mejores decisiones", señala. Conocer qué modelos de transporte funcionan mejor, en qué contextos y para qué tipo de usuarios permite, a su juicio, orientar con mayor precisión tanto la regulación como las inversiones públicas.

El investigador insiste en que no existe una solución única para todas las ciudades. "No hay una única medida; hay un conjunto de medidas que tienen que tomarse", resume. Cada modalidad de movilidad compartida presenta necesidades diferentes y, por tanto, requiere respuestas específicas por parte de las administraciones.

Aguilera también destaca la importancia de seguir invirtiendo en infraestructuras específicas para la micromovilidad. A su juicio, el desarrollo de carriles segregados y espacios seguros resulta esencial para favorecer la convivencia entre peatones, ciclistas y vehículos de movilidad personal. El investigador considera igualmente que los operadores tienen margen para mejorar la experiencia de uso de estos servicios. "Hay que diseñar plataformas e interfaces digitales que sean más sencillas, intuitivas y accesibles", sostiene, aunque advierte de que esa digitalización no debe hacer perder de vista a quienes siguen dependiendo del transporte público convencional. En su opinión, el reto consiste en incorporar nuevas formas de movilidad sin excluir a determinados segmentos de la población.

La tesis obtuvo la calificación de Sobresaliente Cum Laude con Mención Internacional y está integrada por cuatro artículos científicos publicados en revistas internacionales de referencia en el ámbito del transporte y la planificación urbana. Sus resultados aportan nuevas evidencias sobre los factores que condicionan el uso de la movilidad compartida y ofrecen una base científica para diseñar sistemas de transporte urbano más eficientes y sostenibles.

Para Aguilera, el premio representa también un estímulo para seguir investigando. Durante la entrevista quiso agradecer expresamente el apoyo de sus directores de tesis, José Manuel Vassallo y Juan Gómez, así como del equipo de investigación con el que ha desarrollado este trabajo. "Es una motivación para seguir investigando", afirma, al tiempo que agradece a la Fundación Entrecanales la concesión de un galardón que, en su opinión, contribuye a dar visibilidad a investigaciones con aplicación directa en la ingeniería y en la planificación del transporte.

En un momento en que las ciudades buscan reducir emisiones, aliviar la congestión y ofrecer alternativas más sostenibles al vehículo privado, el trabajo de Álvaro Aguilera aporta evidencias para orientar tanto las políticas públicas como las decisiones de los operadores. Una de sus conclusiones más relevantes es que el futuro de la movilidad compartida no pasa por competir con el transporte público, sino por integrarse con él para construir ciudades más eficientes, accesibles y sostenibles.

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